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La Teoría del Apego

La teoría del apego es un legado de John Bowlby y Mary Ainsworth, e intenta explicar por qué los seres humanos buscamos estabilidad y seguridad en las relaciones interpersonales y creamos lazos afectivos particulares y selectivos.


Esta teoría plantea principalmente que; desde el momento de nacer, activamos respuestas psicobiológicas, hacia nuestras figuras significativas, controladas por el sistema nervioso central, con la finalidad de recibir apoyo en la disminución del estrés y satisfacción de necesidades para nuestra sobrevivencia. Además plantea que; nuestras relaciones tempranas, influyen poderosamente en el desarrollo de nuestra personalidad.


Por lo tanto, nuestra organización psíquica, dependerá, en gran medida, de la sensibilidad de los cuidadores que tuvimos, y de que tan bien leyeron nuestras necesidades y deseos en la infancia. Un respuesta sensible favorecerá nuestra integración, autovaloración y relaciones saludables en la adultez.


Entonces, si cuando niña, tuviste algún cuidador que se mostró disponible, cariñoso y tolerante; es probable que internalizaras esos patrones y configuraras un estilo de apego cercano a lo "seguro". Si, en cambio, tu cuidador carecía de esas características, entonces probablemente tu estilo vincular se acerque más a lo "inseguro".


Nuestras relaciones en la adultez, con nuestra familia, amigos, pareja e incluso en términos laborales, están influenciadas por la calidad del cuidado que recibimos en la infancia, ya que estos cuidados o descuidados, fueron internalizados y activaron circuitos psicobiológicos que se despliegan de forma automática, ante situaciones de estrés (Por ello sientes que a veces la historia se repite).


Se describen en la teoría 4 estilos de apego, de los cuales escribiré más adelante. Por lo pronto, me interesa, potenciar la idea, de que, más allá de las etiquetas de "seguridad" e "inseguridad", lo importante es comprender, que toda cría humana, es absolutamente vulnerable y que el sistema de apego, es lo que nos permitió mostrar a un otro lo que necesitamos para poder desarrollar nuestro cerebro y sobrevivir.


El sistema de apego se desarrolla y modifica a lo largo de toda la vida, no es rígido, y por lo tanto, no estamos destinados ni debemos etiquetarnos con un tipo de apego particular. Conocer los estilos de apego, ayuda muchísimo al autoconocimiento, pero no debe nunca convertirse en un diagnóstico. Somos seres plásticos y día a día nos vamos construyendo, y siempre podemos, desde la consciencia, ejecutar cambios en lo que sea que hayamos configurado, en nuestra historia de infancia.


Saludos


Sonia Palma Téllez

Psicóloga










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